martes, 27 de diciembre de 2011

Dottore Della Peste





Dottore Della Peste, Doctor de la peste, Doctor de la plaga, Doctor con mascara de paja, entre otros apodos que se le tildaron a esta clase de médicos que portaban este atuendo, tal vez para algunos les parezca familiar, por la historia de la llamada muerte negra o peste bubónica, o la máscara característica de la vida diaria se había popularizado en Venecia era una urbe vibrante y multicultural, un foco estratégico para comerciantes y espías de todo el mundo pero también una ciudad pequeña y populosa, al fin y al cabo casi una isla de canales estrechos en la que todos se conocían, (pueblo pequeño, infierno grande) Era imposible acudir a una reunión de negocios o a una cita galante sin ser reconocido de inmediato. La máscara vino a resolver esos problemas de privacidad, su uso era aceptado y regulado por las autoridades con toda normalidad, era obligatoria para acudir al casino o 'ridotto', la primera casa de juego legal de la historia gestionada por el gobierno de la ciudad. Se estableció en Venecia en 1638, después de intentar sin éxito prohibir los juegos de azar, y ocupaba un ala completa del palacio de San Moisè. Allí, únicamente los crupiers llevaban el rostro descubierto. 
También este atuendo característico fue protagonista del médico en el famoso juego de Assassin's Creed, que muestran a este personaje como el médico de la Italia renacentista, dominada por los Borgia.






La pandemia más destructiva en la historia de Europa fue la peste bubónica que arrasó al Viejo Continente entre los años 1348 y 1361, también que se dió el nombre de “muerte negra o peste Bubónica”. Como dijimos, la palabra "bubónica" se refiere al característico bubón o agrandamiento de los ganglios linfáticos, esta plaga es propia de los roedores y pasa de rata en rata a través de las pulgas: la pulga pica a una rata infectada y engulle el bacilo junto con la sangre; este bacilo puede quedar en el intestino del animal durante tres semanas y cuando pica a otro animal o a una persona, lo infecta. El transmisor más común de esta infección es la rata negra (Raltus rattus) este animal es amigable con el hombre y está cubierto de una piel negra y brillante. A diferencia de la rata común de color marrón que habita en las cloacas o establos, ésta tiende a vivir en casas o barcos, la cercanía con el hombre favoreció la traslación de las pulgas entre ratas y humanos, y así se propagó la peste. La bacteria infecciosa Pasteurella pestis, conocida ahora como Yersinia, se multiplica rápidamente en la corriente sanguínea, produciendo altas temperaturas y muerte por septicemia. En ciertos casos, la infección puede adquirir la forma de una neumonía, y no necesita de la picadura de pulgas sino que se transmite de persona a persona, por contacto o a través de la respiración. En la gran pandemia existieron ambas; no obstante, la del tipo neumónica se expande más rápido y más extensivamente, con una mayor incidencia de casos y una mortandad superior, puesto que la neumonía, la mayoría de las veces, es letal.




A lo largo de la historia han muerto por la peste negra, más de 200 millones de personas. Su nombre causaba pavor durante la edad media. Para combatirla aparecieron los llamados Médicos de la Peste, ataviados con una máscara con pico de ave. Una creencia común de la época era que la plaga se extendía a través de las aves, por eso se creía que vestirse con una mascara con pico de ave podría alejar la terrible enfermedad; La máscara incluía lentes de vidrio rojo, que hacían al doctor impermeable al mal. El atuendo se completaba con un largo abrigo de cuero, guantes y sombrero de ala ancha. En la mano derecha, llevaban un bastón de madera, para no tener que tocar al paciente, y en el caso que sea necesario darlo vuelta para examinarlo. El pico de la máscara era a menudo rellanado de especias y hierbas aromáticas para purificar o neutralizar las miasmas o "mal aire" realizaba un doble propósito, disimular el olor cadavérico, parar los esputos y la posible ruptura de las pústulas bubónicas. La ropa de los Doctores de la Peste también tenía un uso secundario: asustar y advertir a los curiosos, su figura se convirtió en la imagen de la muerte, aves apocalípticas que con su presencia hacia huir a todo aquel que se cruzara en su camino.

Aunque hasta ese momento la gente no sabia que era lo que causaba la plaga, sabían que el hecho de estar expuestos a gente infectada, incrementaba el riesgo de contraer la enfermedad. 

Realmente nunca se supo que tan efectivos fueron estos doctores, pero en lo que concuerdan muchos historiadores, es que estos doctores peregrinos que se dedicaron únicamente a tratar esta enfermedad, posiblemente hayan sido los principales esparcidores de la plaga.






Como bien descrito, esa fue la mayor pandemia de la historia, descritos mas de 200 millones de muertes y contando, en algunas partes del mundo aun existe la enfermedad, cabe destacar que esta enfermedad fue una de las primeras en utilizar como guerra biológica, lo que nos hace pensar:

En el transcurso del año 2011 se hizo escándalo la predicciones de que el mundo se acabaría, falsos profetas argumentando fechas como (11/11/2011 entre otras que no vale la pena resaltar), muchos seguidores de la Biblia, de Nostradamus y también de los Mayas, que sus predicciones son que en el año 2012 será el fin de mundo; recuerdo también que en el año 2000 también se acabaría el mundo, ya van 12 años y aun seguimos con vida. 
Mucha gente cuestiona que antes no se veia las enfermedades, ni las catastrofes que se ven hoy día y que eso es signo del supuesto venidero fin del mundo, pero eso también es ignorancia, antes hubo muchas catastrofes y epidemias como la que anteriormente mencioné, y aun así mucha gente sobrevivió, actualmente existe enfermedades como el cancer, el sida, AH1-N1, cólera, también tsunamis y vaguadas pero eso no nos impide seguir con el eslabon de la cadena del desarrollo humano.
¿Que si se va a acabar el mundo? -Sí, tal vez. Pero eso no lo sabe nadie, solo Dios es el único. Ningún humano puede predecir que va a suceder porque no existe maquina del tiempo ni bola de cristal que vea el futuro.
Puede que la humanidad esté al borde la de la extinción, como los Dinosaurios, pero eso solamente ocurrirá por la misma autodestrucción, guerras biologicas, guerras atomicas, el hombre en su busqueda de encotrar aquello que desconoce muchas veces es impulsado por el poder de querer más y de destruir aquel que lo obstruye. 
Cerrando este Blog quiero acotar que hay que luchar por la vida, y aunque hayan catastrofes y enfermedades temenos que seguir adelante siempre emprededores y ayudar a cuidar nuestro hogar, que no solo es tu familia sino también el planeta tierra que es el mas hermoso de esta galaxia, y a los que somos médicos, luchar y seguir el juramento hasta el fin de nuestros días, que siempre seremos recompensados, aunque no siempre sea en lo material.

por ultimo les dejo unas crónicas de la época de la peste negra, al respecto resultan sobrecogedoras: 

“No se había conocido nada semejante, los vivos apenas eran suficientes para enterrar a los muertos”

“El padre abandonaba al hijo, la mujer al marido y un hermano a otro hermano”. 

Describen las casas vacías, los pueblos y los campos abandonados, los terrenos cubiertos por los muertos, el silencio sepulcral que reinaba en todos lados.






tu padre, tu madre, mi hermano, se han ido.
No podía quedarme con ellos hasta el final.
consolándolos también morir.
Tengo miedo de salir, tengo miedo por nuestro hijo, que ha vuelto a crecer desde su salida.
aquí, aquí el mal ha venido sobre nosotros como un castigo.
¿qué hemos hecho que el cielo caía a plomo sobre nosotros?
durante mucho tiempo he estado esperando tu regreso
cinco meses sin que te eche de menos
a menudo sueño que has vuelto y ahora la muerte está al acecho para nosotros
lo he pagado, me he dado mis ahorros, mi joyas, mis posesiones, para tratar de salir de aquí
por la noche yo preso de volver a encontrarnos.
Estoy esperando, estoy esperando por ti...




FELIZ AÑO NUEVO 2012....

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Juramento...




Manuscrito bizantino del siglo XI en el que está escrito el Juramento Hipocrático en forma de cruz. Biblioteca Vaticana.

Este hermoso manuscrito dice lo que a continuación traduce:

Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higia y Panacea y pongo por testigo a todos los Dioses y a todas las Diosas, cumplir según mis posibilidades y entendimiento el siguiente juramento:

"Estimaré como a mis padres a aquél que me enseñó este arte, haré vida común con él, y si es necesario partiré con él mis bienes.
Consideraré a sus hijos como hermanos míos y les enseñaré este arte sin retribución ni promesa escrita, si necesitaren aprenderlo.

Comunicaré los principios, lecciones y todo lo demás de la enseñanza a mis hijos, a los del Maestro que me ha instruido, a los discípulos regularmente inscritos y jurados según los reglamentos, pero a nadie más.
Aplicaré los regímenes en bien de los enfermos, según mi saber y entender y nunca para mal de nadie.

No daré a nadie por complacencia un remedio mortal o un consejo que lo induzca a su pérdida.
Tampoco daré a una mujer un pesario que pueda dañar la vida de un feto.

Conservaré puros mi vida y mi arte.
No extraeré cálculo manifiesto, dejaré esta operación a quienes saben practicar la cirugía.

En cualquier casa en que penetre lo haré para el bien de los enfermos, evitando todo daño voluntario y toda corrupción, absteniéndome del placer del amor con las mujeres y los hombres, los libres y los esclavos.
Todo lo que viere u oyere en el ejercicio de la profesión y en el comercio de la vida común y que no deba divulgarse, lo conservaré como secreto.

Si cumplo íntegramente este juramento, que pueda gozar dichosamente de mi vida y mi arte y disfrutar perenne gloria entre los hombres.
Si lo quebranto que me suceda lo contrario"




                                                                .Hipócrates.


Aunque la fecha del juramento hipocrático no se sabe con certeza, las opiniones varían a que data entre el siglo VI a V a.C al I d.C. El primer manuscrito conocido en forma no modificada es el Codex MaxianusVenetus (siglo XI) que se conserva en la Biblioteca de San Marcos en Venecia. En la época medieval se introdujeron en él algunas modificaciones, a fin de convertirlo en aceptable por la iglesia cristiana y otras religiones.

El juramento profesional, el primero de los cánones de la decencia médica, era impuesto por el Padre de la Medicina a todos los discípulos de la Escuela de Coos; y por su elevada idea de la dignidad médica, por su concepto de la moral, ha llegado hasta la actualidad como herencia de una reliquia merecedora del recuerdo infinito a su memoria.



El Juramento Hipocrático, mandamientos del ejercicio de la medicina, recibió una ligera modificación:

DECLARACIÓN DE GINEBRA.

(Adoptada por la W.M.A. en su Asamblea General de 1948; revisada en 1968).

En el momento de ser admitido como miembro de la profesión médica, prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad; mostraré a mis maestros el respeto y la gratitud que le son debidos; practicaré mi profesión con conciencia y dignidad; la salud de los pacientes será mi primer objetivo; respetaré los secretos que se me confíen aun después de morir el paciente; mantendré por todos los medios a mi alcance el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica; mis colegas serán mis hermanos; no permitiré que consideraciones de religión, nacionalidad, raza, partido político o nivel social se interpongan entre mi deber y mis pacientes; mantendré el máximo respeto por la vida humana desde el momento de la concepción; incluso bajo amenaza, no usaré mis conocimientos médicos en contra de las leyes de humanidad. Hago estas promesas de modo solemne, libremente y por mi honor. 


CÓDIGO INTERNACIONAL DE ÉTICA MÉDICA DE LA WORLD MEDICAL ASSOCIATION

(Adoptado por la World Medical Association en su Asamblea General, Ginebra 1948).

Deberes de los médicos en general.

El médico debe mantener siempre las más altas normas de conducta profesional. No debe permitir dejarse influir por meros motivos de beneficio personal.


Se condenan como no éticas las siguientes prácticas:

a) Cualquier autopropaganda, excepto la expresamente autorizada por el código nacional de ética médica.

b) Tomar parte en cualquier plan de cuidados médicos en el que el médico no tenga independencia profesional completa.

c) Recibir dinero en relación con servicios prestados a un paciente, al margen de los honorarios profesionales adecuados, o pagar cualquier cantidad en las mismas circunstancias sin el conocimiento del paciente.

En ninguna circunstancia se permite al médico hacer cosa alguna que pudiese debilitar la resistencia física o mental de un ser humano, excepto por razones estrictamente profesionales y en interés de su paciente. Se aconseja a los médicos que procedan con la mayor precaución al publicar algún nuevo descubrimiento. Lo mismo se aplica a los métodos de tratamiento cuyo valor no esté reconocido por la profesión. Cuando el médico es requerido para que preste declaración o certifique, sólo debe manifestar lo que pueda verificar.

Deberes de los médicos para con el enfermo


El médico siempre debe tener en mente la importancia que posee preservar la vida humana desde la concepción. El aborto terapéutico sólo debe realizarse si lo permiten la conciencia del médico y las leyes nacionales. El médico debe a su paciente lealtad completa y todos los recursos de su ciencia. Siempre que un examen o un tratamiento se escapen a su capacidad, debe solicitar la ayuda de un colega con los conocimientos necesarios.


El médico también debe a su paciente secreto absoluto sobre todo lo que se le ha confiado y sobre lo que conoce debido a la confianza que ha depositado en él. El médico está obligado a proporcionar el tratamiento necesario en caso de urgencia, a menos que se asegure que será proporcionado por otros.

Deberes de los médicos entre sí.

El médico debe comportarse con sus colegas como quisiera que ellos se comportasen con él. Evitará quitarle los enfermos a los colegas y debe observar los principios de “la Declaración de Ginebra”, aprobada por la World Medical Association.

CRISTIANISMO Y MEDICINA

Etica Cristiana en la práctica médica.

La iglesia primitiva, y más adelante la medieval, modificaron el juramento Hipocrático, por ejemplo, sustituyendo las deidades paganas por el nombre de Dios, y adaptando otros aspectos a las enseñanzas cristianas. En siglos posteriores, médicos prominentes como Thomas Browne, Thomas Sydenham y Thomas Percival (y muchos otros en el siglo XIX) escribieron en favor de la aplicación de los principios cristianos a la práctica médica. Un ejemplo reciente de las opiniones expresadas pueden hallarse en el manifiesto siguiente.

MANIFIESTO DE LA CHRISTIAN MEDICAL FELLOWSHIP – 1975.

El ejercicio de la medicina exige algo más en el médico que los conocimientos y las habilidades acumuladas a lo largo del tiempo. El cristiano desea guiarse en sus relaciones personales y actitudes hacia el trabajo por las enseñanzas éticas de Cristo consignadas en la Biblia. Tiene importancia fundamental a este respecto su resumen de la ley moral, inequívoco y perfecto: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas... y ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos I2, 30, 31).

En el manifiesto que sigue a continuación se subrayan algunas implicaciones de este principio para el médico. Ningún cristiano, sin embargo, puede esperar cumplir tales normas sino sobre la base de su redención y reconciliación con Dios en Cristo, y por la presencia del Espíritu Santo en su vida diaria.

Cristo dijo a sus discípulos: “Yo he venido para que tengan vida y una vida más plena.” “Es preferible dar que recibir.” “Gratuitamente habéis recibido, libremente debéis dar”. Somos responsables ante Dios de todos nuestros actos, y por tanto nuestra vida privada y profesional debe adaptarse a las normas de Cristo:

En relación con la vida humana.

1. Reconocer que Dios es el creador, el Mantenedor y el Señor de toda vida.

2. Reconocer que el hombre es único, ya que está hecho “a imagen de Dios”, y que
no puede gozar de salud en su cuerpo y en su mente a menos que viva en
armonía con el mundo que le rodea, que él no debe ignorar ni explotar.

3. Promover un sentido de vocación en el trabajo, por el que los hombres se
sirven unos a otros, y honrar y recomendar la regla del Creador de un día
de descanso cada siete.

4. Mantener el más profundo respeto por la vida humana individual desde su
comienzo hasta su fin, incluyendo al no nacido, al que necesita ayuda, al inválido
y al anciano.

5. Apoyar el matrimonio como un lazo duradero, designado por Dios como medio
para cuidar a los niños, procurar seguridad a la familia y proporcionar estabilidad
a la sociedad.

6. Reconocer que las relaciones sexuales están destinadas por Dios al matrimonio,
y por tanto defender la continencia prematrimonial y la fidelidad conyugal.

En relación con los pacientes.

1. Proporcionar una ayuda efectiva a aquellos que solicitan a nuestra atención médica,
con independencia de su edad, raza, religión, credo político o nivel social, y de
las circunstancias que puedan haber contribuido a su enfermedad.

2. Servir a cada paciente de acuerdo con sus necesidades, subordinando la
ganancia personal al interés del paciente, y negándose a tomar parte en
acciones colectivas que pudieran perjudicarle.

3. Respetar la intimidad, las opiniones y los sentimientos personales del paciente
y guardar sus confidencias.

4. Decir la verdad al paciente en cuanto sea capaz de aceptarla, y teniendo
en cuenta nuestra propia falibilidad.

5. No perjudicar al paciente, utilizando sólo los fármacos y medios que en
nuestra opinión le beneficiarán.

6. Mantener como principio que el primer deber del médico es su paciente,
aunque aceptando totalmente nuestra obligación del promover
la medicina preventiva y la sanidad pública.

En relación con los colegas.

1. Tratar honestamente con nuestros colegas clínicos y administrativos, y cumplir
aquellos requerimientos justos del Estado que no se opongan a estas normas éticas
fundamentales.

2. Trabajar de forma constructiva con los colegas en la investigación científica y en
la formación de nuevos médicos, enfermeras y profesionales paramédicos,
para beneficio de los pacientes y desarrollo de la sanidad mundial.

OTRAS RELIGIONES

Durante los siglos XIX y XX, muchos miembros de las grandes religiones mundiales han recibido formación en medicina occidental. Durante los últimos tiempos ha aumentado considerablemente el número de estos médicos en los países de habla inglesa. Algunas religiones de Asia tienen tradiciones médicas que se remontan al más remoto pasado. Existen ciertos Códigos, apropiados para tales religiones, como por ejemplo “los juramentos del médico hindú” (tomados del “Susruta”), el Código chino del “Canon de Medicina” (dinastía Han 200 a.C. – 220 d.C.), y “Los cinco mandamientos de Chen Shih-Kung” (principios del siglo XVII).

La revisión de las literaturas india, china e islámica revela manifiestos similares, influidos por las religiones respectivas, así como por los conceptos culturales y profesionales de esos pueblos.

Aunque existan religiones, razas, culturas y tradiciones, el Juramento es uno solo; es el deber y el cumplir, la medicina es una profesión de mandamientos, el no cumplirlo no es apto para cumplir las funciones de esta profesión.

Este juramento; se invoca la divinidad como testigo solemne, por el grave ritual en el acto de jurar; porque se afirma la verdad de lo presente; porque se trata de una cosa futura que se promete; porque no sólo se le invoca como testigo sino como juez y vengador del perjurio; y porque el daño recae sobre el mismo perjurador, sin una enmienda ha llegado hasta nosotros: con la misma delicadeza y elevación de sentimientos, con las mismas obligaciones y la misma sanción.

Hipocrático vs Hipócrita


Aquellos incapaces de justipreciar la magnitud de su compromiso, han dejado incumplido su Juramento de Honor, Considerados jure et de juris al margen de la ley moral, "no podrán gozar de la vida, y alcanzar, como médicos, perpetua celebración en la memoria de los hombres" 

La medicina no es un juego, negocio ni aprovechar actos de lujuria o injuria, y guardarse a si mismo el conocimiento, aunque la mayoría cae en tales pecados médicos que se hace difícil de combatir, en este caso:

Mantengamos la fórmula del Juramento de Hipócrates en nuestros actos:

YO JURO en la presencia del Todopoderoso y delante de mi familia, mis maestros y mis colegas que, según mi capacidad y mi juicio, guardaré este Juramento y cada una de sus Cláusulas:

TENDRÉ a todos los que me han enseñado este arte el mismo afecto que a mis padres, y con su mismo espíritu y entrega impartiré a otros el conocimiento del arte médico. Con diligencia seguiré al día los avances de la Medicina. Sin discriminación y en la medida en que ello no ponga en peligro la atención que debo a mis otros pacientes, trataré a todos los que soliciten mis servicios y buscaré, cuando así lo requiera el beneficio de mi paciente, el consejo de colegas más competentes.

SEGUIRÉ el método de tratamiento que, según mi capacidad y juicio, me parezca mejor para beneficio de mi paciente, y me abstendré de toda acción dañosa o malintencionada. Nunca prescribiré ni administraré a ningún paciente, aun cuando me lo pidiere, una medicina en dosis letal, y nunca aconsejaré cosa semejante; ni haré nada, por acción u omisión, con el propósito directo y deliberado de acabar con una vida humana. Tendré el máximo respeto a toda vida humana desde el momento de la fecundación hasta el de la muerte natural, y rechazaré el aborto que destruye intencionadamente una vida humana única e irrepetible.

CON PUREZA, SANTIDAD Y BENEFICENCIA dirigiré mi vida y practicaré mi arte. A no ser que sea necesario para la prudente corrección de un peligro inminente, nunca trataré a mis pacientes ni haré ninguna investigación sobre ningún ser humano sin el válido consentimiento informado del sujeto o de su protector legal pertinente, con tal que la investigación tenga por finalidad la mejora de la salud de ese individuo. A cualquier lugar al que vaya a atender a los pacientes, iré para beneficio de ellos, me abstendré de toda acción voluntaria maliciosa o abusiva, y jamás seduciré a ningún paciente.

TODO LO QUE, CON OCASIÓN de mi práctica profesional o sin relación con ella, pueda ver u oír de la vida de mis pacientes y que no deba ser divulgado, no lo diré a nadie, consciente de que de todo ello deberé guardar secreto.

MIENTRAS GUARDE inviolado este Juramento, que se me conceda disfrutar de vida, y practicar el arte y la ciencia de la Medicina con la bendición del Todopoderoso y el respeto de mis colegas y de la sociedad. Pero si quebrantara y violara este Juramento, que lo contrario sea mi destino.

Compañeros no hay nada mas gratificante que: